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EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, DOGMA POLÍTICO- Prof Raul Iturra

Corrían los años de 1848. Europa estaba en revolución. Los estados italianos que querían unificación y librarse de la tiranía de la familia Borbón, que reinaba en parte de Italia, como en España. Bajo el comando de Garibaldi, los italianos, especialmente de Sicilia, se armaron e hicieron guerra a los Borbón, llevando como pendón las armas de la casa de Saboya, la más antigua, queriendo los italianos que ellos fueran sus reyes: italianos, antiguos y reyes antes que los Borbón les tiraran el poder en guerra.
Pero no era suficiente. No eran solo las armas para un país católico como Italia, sede del Pontificado de la Iglesia Católica en Roma, lo que haría triunfar la revolución en eses país, como en los estados alemanes que también querían solo un Estado, unificando todos los pequeños reinos y principados en el esplendor de Alemania.
Reinaba como Papa el Cardenal Giovanni María Mastai Ferretti, con el nombre de Pío IX. Había sido Nuncio Apostólico o embajador del Vaticano en varios países del mundo, entre ellos Chile.
Como Papa, simpatizaba con los liberales y quería ver esa unificación. Tanto fue así, que se retiró de Roma y se refugió en una playa, Gaeta, para pensar, porque las revoluciones nunca más acababan. Quería una Italia libre, pero no al precio de la sangre derramada ni al de la pérdida del Estado Vaticano que era, en esos tiempos, toda Roma. Los Saboya retiraron ese privilegio y el Vaticano pasó a ser apenas un barrio largo y extenso de Roma, con todos los beneficios de un Estado. Pío IX no estaba contento por esa pérdida y por los procesos revolucionarios, que no paraban.
El experto en la vida del Beato Papa Pío IX, Francesco Giulietta, reveló en un artículo publicado por L'Osservatore Romano, cómo el Pontífice decidió consultar a los obispos del mundo para proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854.
Giulietta señala que la revolución que terminó con la proclamación de la "República Romana" en 1848 y forzó al Papa a refugiarse durante nueve meses en Gaeta –la ciudad marítima entre Roma y Nápoles-, tuvo un efecto profundo en el Pontífice, que como el Cardenal Giovanni María Mastai Ferretti, había simpatizado abiertamente con los movimientos revolucionarios europeos.
"En este lapso de tiempo, en efecto, Pío IX perdió progresivamente confianza en los procesos de 'revolución' que tenían lugar en Europa y tomó distancia del ambiente católico liberal, comenzando a ver en el movimiento de insurrección, así como en la 'modernidad' de entonces, una peligrosa insidia para la vida de la Iglesia", escribe Giulietta.
El experto señala que "comprender lo que aconteció en la forma de pensar de Pío IX en Gaeta tiene una relevancia histórica notable", que sigue siendo "una investigación aún poco explorada".
Sin embargo, dice el historiador, sí consta que el tiempo del Papa en Gaeta fue fundamental para la decisión de proclamar el dogma mariano de la Inmaculada Concepción.
"De manera un poco romántica en Gaeta, la tradición oral narra que fue la prolongada oración del Beato Pío IX frente a la imagen de la Inmaculada Concepción de Scipione Pulzone conservada en la espléndida Capilla de Oro del complejo de la 'Annunziata', la que lo convenció de la bondad y fundamento del dogma mariano", dice Giulietta.
El historiador Baunard narra de Pío IX que contemplando el mar agitado de Gaeta escuchó y meditó las palabras del Cardenal Luigi Lambruschini: 'Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Solo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden'".
Según Giulietta, el tema del naturalismo, que despreciaba toda verdad sobrenatural, podría considerarse como "la cuestión de fondo" que impulsó al Papa a la proclamación del dogma. "La afirmación de la Concepción Inmaculada de la Virgen ponía sólidas bases para afirmar y consolidar la certeza de la primacía de la gracia y de la obra de la Providencia en la vida de los hombres".
El historiador señala que Pío IX, pese a su entusiasmo, acogió la idea de realizar una consulta con el episcopado mundial, que expresó su parecer positivo, y llevó finalmente a la proclamación del dogma.
Es desde ese día en que se celebra la concepción de Jesús, como un ser humano descendiente del Espíritu Santo y de María su madre, que nunca conoció varón.
Siendo hoy la conmemoración de las palabra ex cátedra de un Papa que es la única persona infalible del mundo para los cristianos, se conmemora este día, en conjunto con otro dogma: siendo una mujer impoluta, al morir años después del día de la Ascensión a su Padre, Dios, por su propio poder, ella fue Asunta o Asunción con cuerpo y alma al lado de su hijo, por el poder de Dios.
Si es así o no, lo importante que el dogma fue declarado materialmente y consta en la historia y que todas las otras narrativas, son resultado de los sentimientos de fe de los seres humanos, que deben ser respetadas.
Esto explica el día que conmemoramos hoy: una política lleva a un estado de fe llamado de mujer inmaculada y las revoluciones acaban en la vida material pr el dogma de Pío IX
Raúl Iturra
8 de diciembre de 2014-12-08
lautaro@netcabo.pt